Esposas chinas

Metés los dedos índices hasta el fondo, uno en cada punta.

Después, cuando querés sacarlos, no podés.

El asunto es que cuanta más fuerza hacés, más te agarran.

Tu esfuerzo por liberarte es lo que te mantiene preso.

Ese es el encanto de las esposas chinas.

La única forma de liberarse es ir en contra de la lógica, y los chinos que inventaron este dispositivo perverso saben que eso no es fácil.

La mayoría de las personas, cuando quiere sacar el dedo, tira en la dirección hacia donde quiere sacarlo.

Eso es lógico.

Pero la única manera de liberarse es haciendo un pequeño movimiento en la dirección contraria, como queriendo juntar los dedos. Eso afloja la presión y permite sacar un dedo. En cuanto salió uno, el otro ya está libre.

Es un juguete maestro.

Muchas veces forzamos las cosas y no nos damos cuenta de que la solución puede ser simple y estar a nuestro alcance.






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