La Edad de Piedra

Los historiadores aseguran que en la prehistoria hubo un período en que los seres humanos descubrieron el fuego, empezaron a vestirse y a fabricar herramientas de piedra.

Por alguna razón que no consigo entender, decidieron llamar a ese período Edad de Piedra y no Edad del Fuego o Edad de las Vestimentas.

O de cualquiera de los otros avances que supuestamente ocurrieron en esa época.

El asunto es que desde entonces pasaron un montón de cosas.

Algunas maravillosas, otras horribles.

Todo dependiendo del punto de vista, claro.

Es muy probable que tú, que lees o escuchas estas palabras, sientas que existes dentro de los límites de un cuerpo físico.

No te entristezcas por eso. A la mayoría nos pasa lo mismo.

Si bien un refrán popular nos recuerda que "mal de muchos, consuelo de tontos", me atrevo a suponer que en este caso podemos interpretarlo como una característica de la naturaleza de nuestra existencia humana y no como un mal al que fuimos condenados.

Además, hasta existen algunos que dicen que esas limitaciones son apenas aparentes, que tenemos un alma, consciencia o espíritu, que trasciende las limitaciones del tiempo y el espacio.

Yo, por el momento, no puedo afirmarlo ni negarlo.

Apenas me las ingenio para llegar a fin de mes.

A veces pienso que si mi vida sexual fuera más activa, o estuviera más comprometido con la realidad, no andaría pensando en estas cosas y mucho menos escribiéndolas.

Otras veces pienso que soy un títere de un poder superior y que no tengo más remedio que hacer lo que me ordena. Por alguna razón que desconozco, tiene la costumbre de obligarme a teclear letras que se agrupan en forma de palabras que al juntarse con otras se vuelven partes de oraciones y párrafos que se organizan de tal manera que parecen plasmar un mensaje con significado.

En este momento, viéndome como una víctima de las circunstancias y al mismo tiempo como un glorioso hacedor de mi propio destino, no pienso en nada y tecleo como si no hubiera más en el mundo.

Por un instante, imagino que mi mensaje es colocado en una botella interestelar virtual por un autómata invisible y veo cómo estas palabras son enviadas al pasado, al presente y al futuro, y a todas las dimensiones del espacio, sin más propósito que celebrar esta existencia exhuberante en la que existimos y tenemos nuestro ser, y en la que pueden existir Edades de Cualquier Cosa.



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