El Tao de la libertad total

Para un verdadero taoísta, no existe otra alternativa que la libertad total. 

Debe vagar, preferentemente sin rumbo, por ese camino que no conduce a ninguna parte, ese camino descaminizado y libertario en donde todo se vuelve posible.

Si a un hombre o a una mujer libres se les da por ponerse un objetivo y hacer todo lo que tengan que hacer para alcanzarlo, nadie podrá reprocharles el haber abandonado sus principios, porque no los tienen.

Bueno, sí, ok, tienen el de la libertad total, pero ese es un principicio, una paradoja roja, un saquito de té usado que después de realizar algunos viajes en camión acaba desintegrándose sin que nadie lo note en un vertedero municipal.

Un taoísta de raíz debería parecerse a un idiota que va de acá para allá como hoja que lleva el viento.

Nadie debería saber si es o si se hace, o cómo se gana la vida.

Después están los taoístas del tipo empresario, que usan ropa cara y tienen yates enormes en los que pasean muy de vez en cuando porque apenas tienen tiempo para esas cosas.

Y también existen los ataos, que serían como los ateos, pero del taoísmo. A esos no les hables de tao porque te sueltan un discurso interminable. 

Odian el tao en todas sus formas, incluso en aquellas en las que no es ni tiene forma. 

Lo odian. 

Punto.

Algunos afirman que existe una secta de taoístas rumanos homosexuales que se entregan a todo tipo de prácticas sadomasoquistas cada vez que hay luna llena.

Pero ayer, mientras estaba en la peluquería esperando mi turno para que me hagan las manos, oí decir que eso no pasa de un rumor ya que se trata apenas de un grupo de individuos que se escuda detrás del taoísmo para que su asociación pueda tener una personería judídica que les permita no sólo expresar su sexualidad del modo que más les gusta, sino también lavar algún dinero sobrante en forma de donaciones anónimas.

Yo no sé si existe esa asociación, o no, pero no me extrañaría. En este mundo hay para todos los gustos.

Como en tantas otras áreas del acontecer humano, existen también los fundamentalistas, aquellos que niegan la existencia del tao, o que lo proponen como la única verdad posible. 

Están los que dicen que se parece al agua y los que afirman que tiene la dureza y la belleza del diamante.

(Durazno sangrando. Alma de diamante.) (Mañana sería el cumpleaños de Spinetta).

Si tuviera que definirme, diría que yo soy del tipo A+.

Practico el cunnilingux, cuando las circunstancias son propicias, y duermo la siesta siempre que puedo.

Como mascota, tengo un tornado. Es chiquito y se porta muy bien. Se queda quietito, dando vueltitas allí donde lo deje, ya sea en el jardín de los presentes o en un cajón peruano.

Si no fuera taoísta, tendría miedo de que un día se me fuera con una tormenta.

Pero como soy, le doy las gracias por estar y lo disfruto mientras puedo.



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