El Poeta sin Obra tomó la pandemia entre sus manos, la besó en la frente y con mucho cariño la puso en un frasquito. Después, agarró un dolor de muelas, un recuerdo de cuando era chico y una pandereta, y usando un embudo pequeño los colocó con cuidado junto a la pandemia, que a esa altura ya se estaba pintando las uñas, imaginando nuevas cepas. A algunas ex novias las puso desde el momento en que las conoció hasta el último día en que las vio, sin dejar fuera, claro, las veces que soñó con ellas, ya fuera dormido o despierto. Las veces que fue a la cancha, al frasquito, las que fue al dentista, también. Los amigos, su computadora, el cabello que le fueron cortando a lo largo de la vida, sin importar en dónde estuviera o en qué se hubiera transformado, ya sabés. Todo al frasquito. En un momento pensó en ponerle el Sol, Saturno y algunas estrellas, pero se dijo "no, para eso pongo el cielo entero, con todo lo que tenga". Eso le pareció un poco exagerado. Los dejó afuera, o, co...