Toma tu barbijo y sígueme
El amor es más fuerte que el virus. El teléfono, más fuerte que el amor. Forzadas a convivir y a conocerse, muchas parejas están empezando a replantearse su relación. Si tuvieran que elegir entre conservar su línea de teléfono o su pareja, muchas dudarían. Otras, no. Elegirían el teléfono. La lógica es: uno puede encontrar otra pareja, pero el teléfono se pierde para siempre. Si alguien me pidiera un consejo —a claro que esto es una posibilidad teórica. En el mundo real nunca pasó — , yo le diría que sea feliz. Tal vez por la simplicidad de mi respuesta, muchos la descartarían. Debe ser por eso que nunca me piden consejos... Las personas buscan métodos, pastillas, recetas infalibles. Quieren una práctica que les garantice la felicidad combinada de Buda, Matthieu Ricard y las hermanas Kardashian. No quieren laburar. Y lo que es peor, no quieren aceptar el camino todavía más simple que mi propuesta les ofrece. Si me preguntaran, y yo les respondiera, y me con...