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Mostrando las entradas de octubre, 2022

El protector

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El Coreógrafo del Silencio estaba sentado, pero quieto como esos artistas callejeros que se disfrazan de estatua. Por un momento, pensé que había alcanzado el paranirvana, o que estaba muerto. Algunas palomas se peleaban por las migas de un sandwich que tenía en la mano derecha. Eso fué lo que me hizo pensar que tal vez estaba muerto. En otras ocasiones lo había visto alimentar palomas, pero siempre como si fuera un semidios, nunca con esa pasividad espeluznante. Había una que incluso se había parado en su cabeza, funcionando tal vez como centinela para el festín de sus compañeras. Me acerqué y las espanté con las manos. En ese momento no estaba preparado para respetar el derecho a la vida y la libertad de las palomas. Me preocupaba más que mi amigo estuviera muerto.  Lo sacudí. Abrió un ojo como quien abre una lata de sardinas. Después abrió el otro, y no dijo nada. Hubiera pensado que estaba enojado por la interrupción si no fuera porque su mirada se parecía más a...

Kiosko, ese maldito kinesiólogo japonés

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Reconectando una vez más con el espíritu libertario que me llevó por primera vez a ordenar palabras y párrafos, y habiendo comprendido, después de tanta prueba y error, que para mi el momento justo para enfrentar el teclado no existe, y estando casi convencido de que lo que uno quiere, cuando lo consigue, nunca es lo que uno quiere, aunque se parezca o sea casi igual, porque uno ya no es el mismo, y las cosas nunca son iguales en la práctica que en la teoría, me lanzo a la aventura literaria como quien sale a pasear con su perro o decide ir al kiosko a comprar una golosina. Kiosko, samurai maldito, kinesiólogo inexistente, revela tu rostro verdadero y dime dónde te ocultas, para que así pueda evitar todos los caminos que llevan a tu guarida ornamentada de flores de plástico y lugares comunes. No me sorprende que justo en el momento en el que empecé a teclear se haya cortado la luz y me haya quedado sin Internet. Entiendo que es algo kármico. En los momentos más importantes me suele pas...