Presbicia - Una bendición disfrazada
La presbicia incomoda, molesta, es como una piedra en el zapato. Cada vez que uno quiere leer algo tiene que empezar a buscar sus lentes, si es que los tiene cerca, o pedirle ayuda a alguien. Comparada con otras discapacidades oculares es un mal menor, pero comparada con una visión 20/20 es como tratar de reemplazar al champagne por vino con soda. Yo, que siempre tuve una visión maravillosa, ahora tengo que usar anteojos y me siento levemente traicionado. Claro, como también soy un meditador, me doy cuenta que sentirme traicionado por la presbicia es una boludez y no sufro casi nada por esa aparente traición. Por otro lado, como me gusta enfocarme en lo positivo, voy a decir unas palabras de dos aspectos que considero maravillosos de esta condición lamentable: 1 - Es muy buena para la autoestima Cuando voy al baño sin los anteojos (lo que ocurre el 99% de las veces), me miro al espejo y me alegro porque me veo muy joven y apuesto. Me siento capaz de conquistar el ...