Papiroflexia
Alberto González Iturbe, un epistemólogo peruano desempleado, cansado de luchar contra la pobreza y sus penurias, se decidió a cambiar. Habiendo aprendido en la infancia los rudimentos del arte de la papiroflexia, o, en las palabras de su padre , « ¿Por qué no dejas de perder el tiempo y haces algo útil? », puso manos a la obra y se comprometió a convertirse en un referente mundial de la especialidad en cuanto pudiera conseguir una tijera y un diario antiguo para empezar a trabajar. Ese compromiso, auténtico y total, fue el primer paso de un camino que lo llevó al éxito y la fama, aunque también fue la puerta de entrada a todos los vicios y excesos que caracterizaron su vida posterior. Después de haber sufrido tanto, no es fácil para nadie hacer equilibrio en el centro justo de esas virtudes que tanto se alaban, pero tan poco se practican. El dinero y el poder llevaron a Alberto a lugares que ni él mismo había soñado que pudieran existir. «De todo y mucho», era su lema...