El encantador de serpientes
Lo primero que voy a hacer es besarte los piés. Primero porque es martes, y primero porque tengo ganas. Primero porque parece que todas las estrellas están en su lugar y segundo porque aunque sea sábado para mí es martes y vos y yo estamos acá y somos libres y tenemos el día libre y porque sí, porque tengo ganas y no se me ocurre nada que me parezca más interesante que empezar el día besando tus piés. Ahora que la serpiente ha salido del canasto y su cabeza comienza a elevarse por sobre la prisión de mimbre en la creía estar confinada, podemos también empezar a pensar en abandonar algunas de las costumbres que nos mantienen encerrados dentro de los límites de lo que creemos posible. Si prestas atención, verás que el encantador de serpientes está haciendo su trabajo. Te invito a que hagamos el nuestro, que es olvidarnos de su flauta y aventurarnos a la libertad como quien va a comprar pan y aparece comandando un submarino o bañándose en un jacuzzi con personas que apenas co...