El Moisés de Evaristo Gómez Lacerda
Cuenta la leyenda que cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había hecho para darle vida a su escultura más famosa, respondió: «quité todo lo que no era Moisés». Inspirándose en la frase del gran arquitecto, escultor y pintor renacentista, Evaristo Gómez Lacerda, un humilde trabajador gastronómico argentino, decidió homenajear al General Juan Domingo Perón. Evaristo vivía en el campo, solo. Su esposa lo había abandonado por un motociclista aventurero. Tenía la esperanza de producir una obra de arte de tal magnitud que le permitiera tanto mostrar su admiración por el General como recuperar su dignidad perdida. A menos de tres kilómetros de su casa, había una piedra de unos dos metros de alto por uno de diámetro. «Perfecta», pensó. «No será mármol, pero va a dar que hablar. Le voy a poner todo mi corazón». Ese fue su primer error, elegir el material basándose más en la emoción que en el conocimiento técnico acumulado a través de los siglos. Como trabajaba doble turno...