¿Quién me ha robado el mes de abril?
La verdad, es que todo hace suponer que no me lo robaron. Para ser sincero, creo que me lo regalaron. Fue genial. Yo entiendo que en cualquier momento se puede desatar una guerra civil, o una mundial, o que puedo verme envuelto en cualquier otra circunstancia espantosa... pero, por ahora, estoy en el cielo. Me acabo de comer una pizza, estoy bebiendo un vino maravilloso que me regalaron en circunstancias que no puedo hacer públicas, y me dispongo a escribir un rato escuchando a Miles Davis. ¿ Qué más puedo pedir? A quienes hayan llegado hasta estas palabras sin conocer el cuerpo desnudo de mi obra efervescente, les diré que para mí la escritura fue siempre un ejercicio de la libertad, como una golosina o un helado, que es posible que no tengan valor nutritivo, pero que a uno lo hacen sentir bien. Es verdad que pienso que con el tiempo desarrollé un estilo, y es posible que a alguien le puede interesar dedicar parte de su tiempo a leer estas oraciones que surgen del vacío ...