Lo poco que sabemos - Y lo mucho que ignoramos
María Laura abrió los ojos y se sintió aliviada al recordarse a si misma. Había estado soñando cosas horribles. Si bien su vida no era tan perfecta como le gustaría que fuera, vivir en una casa con jardín, tener un marido, un perro, dos hijos sanos, y cantar en el coro de su barrio, era mucho mejor que verse presa en las escenas espantosas que le ofrecían sus pesadillas. "La realidad es cuando una está despierta", se dijo a si misma para darse ánimo y juntar las fuerzas necesarias para salir de la cama rumbo a sus pequeñas rutinas cotidianas. En ese momento, ni ella ni nadie podría haber imaginado que un pedrusco estelar del tamaño de un automóvil de porte mediano se dirigía directamente hacia su cocina y media hora después la destruiría por completo en el exacto momento en el que ella, ya bastante más feliz que cuando estaba soñando, sumergía esperanzada una medialuna en el cappuccino que se acababa de preparar. Y así, por delante y por detrás, la cadena de eventos que vin...