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Mostrando las entradas de febrero, 2023

El océano en una gota

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Rumi dijo: "no eres una gota en el océano. Eres el océano entero en una gota". No soy un experto en gotas ni en océanos, pero te invito a que imaginemos nuestra vida como la de una gota que cae de una nube, tardando en caer los años que podamos vivir.  Lo que es más, si te gusta pensar que somos inmortales, hasta podemos olvidar por un momento que en algún momento va a tener que caer. Cuando la gota deja la nube, se sorprende. Todo es nuevo. El contacto con el aire, el paisaje cambiante. Después de un tiempo, se da cuenta incluso de que es una gota y de que está separada de otras gotas que si bien se parecen a ella, no son ella. Cuando se empieza a acostumbrar a esa sensación y a conversar con otras gotas, para poder identificarse mejor decide llamarse María, o Juan Carlos. Con el pasar del tiempo, se acostumbra a su identidad y la defiende a muerte, porque es la única realidad que conoce. Así pasa sus días, cada vez más lejos de la nube y más cerca del mar. Un día, habiéndos...

Baño de espuma

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Te preparás para ingresar a ese lugar en tu consciencia en donde sabés qué es lo que más te conviene y qué es lo que más le conviene al universo, no tanto porque conozcas al universo o sepas realmente qué es lo que más le conviene, sino porque sabés que sos parte de ese todo y sabés que como parte de ese todo tenés por lo menos el derecho a creer que sabés algo. En términos más concretos, quiero decir que te sacás la ropa y ponés a llenar tu bañadera, porque tenés una bañadera y tenés agua caliente y te parece que te mereces darte un baño de espuma. Si no tenés ni bañadera ni acceso a agua caliente, por favor, usa estas palabras como si fueran un salvavidas e imaginá por un instante que sí las tenés. Me atrevo a suponer que ese pequeño ejercicio de la imaginación será casi tan placentero como la experiencia en si (sino más).  En cuanto se llena tu bañadera y empezás a pensar en el placer que vas a sentir al entregarte a ese útero cálido y espumoso, abrís una botella de champagne (r...

Rescatistas sonoros

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Creo que lo mejor es aceptarlo y perdonarme por haber caído en la trampa, por haber cometido un error de principiante.  Sé que esto le pasa a la mayoría de las personas que por alguna u otra razón se dedican más o menos profesionalmente a alguna actividad creativa, y sé que uno tiene que tomar el toro por las astas y hacer lo que tiene que hacer sin pensarlo dos veces, pero aunque lo sé bien sabido no actué de acuerdo a lo que sé sino a lo que me pareció más cómodo en el momento. Mis defectos me vencieron como si fuera la primera vez.  Me engañé a mismo diciéndome "me voy a acordar, escribo el título y el resto va a venir solo".  Error de principiante. Rescatistas sonoros. ¿Qué es eso? El asunto es que me levanté a eso de las tres de la mañana con una idea bastante clara. En el sueño me pareció haberme encontrado con alguien que era un rescatista sonoro, alguien que venía a darme un mensaje que para mi era (o tal vez todavía sea) fundamental, o por lo menos muy importante...

Bitches brew

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Bueno, debemos comprenderlo, es una insinuación, un intento de llevar a lo más alto aquello que por su propia naturaleza debería estar estancando en un pantano oscuro. El yo aprieta el gatillo y se encuentra con si mismo en un estadio vacío. Se dice "El asunto es ir improvisando, capturando la esencia del momento." Los que apoyan el pensamiento positivo, tienen una máxima: tenemos que tener un objetivo, si no lo tenemos, no sabemos adónde vamos. Los que no somos necesariamente defensores de la idea del pensamiento positivo, o de que lo positivo no es necesariamente mejor que lo negativo, defendemos un poquito la idea de que nadie sabe adónde va, pero sin fanatismo.  Por más que uno piense positivo y construya un rascacielos, o una empresa o una hermosa familia, todo parece diluirse con el tiempo, como una fruta que cae bajo un árbol en el bosque.  Esto se parece más a un baile. Respiro libre y profundamente. Creo que entiendo. El motor del auto del vecino, los perros, y Miles...

Los fantasmas del pasado

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Creo que fue en el año 2003 (veinte años no es nada) que decidí homenajearme con un plato de ravioles a la parisienne en uno de los restaurantes más elegantes de Buenos Aires por haber conseguido auto publicar "Introducción".  En esa época estaba de novio con una mujer maravillosa, a la que mi obra literaria no le interesaba en absoluto. Todos mis esfuerzos destinados a llevarle mi palabra radioactiva al mundo le eran tan indiferentes como el nacimiento y la evolución de los molinos de viento en la Edad Media. Fue por eso que me homenajeé solo. Si bien a ella le encantaba celebrar cualquier cosa, y a mi me encantaba celebrar cualquier cosa con ella, en esa ocasión decidí no permitirle que empañara mi alegría mostrando un interés mayor por los ravioles y la charla que por mi logro artístico autogenerado. Hoy, veinte años después, otra mujer maravillosa me envió la foto que ilustra estas palabras.  Para agregarle valor a la ya grata sorpresa de volver a ver la tapa de aquella e...