Los asintomáticos
Como si no bastara con tener que ponernos barbijos, andar esquivando vecinos y privarnos de besos, abrazos y apretones de manos, a la lista de amenazas con las que nos asusta el Covid 19 se suma ahora una que lo representa en su más pura esencia criminal: tener que cuidarnos de los portadores sanos. El Corona Virus es de por si un enemigo invisible, pero al manifestarse también en una versión sin síntomas, se vuelve mucho más perverso y eficaz. Podemos estar durmiendo con el enemigo. A la hora de escribir estas líneas, consigo ver desde mi ventana la casa de mis vecinos. Tienen hijos adolescentes. Adolescentes tardíos, deben tener unos veinte años. Tienen pileta. Como estamos en Brasilia, a pesar de ser junio, hace 27 grados. Los chicos parecen estar celebrando una fiesta sin motivo. No creo que se trate de un cumpleaños. Veo chicos y chicas en malla. Tengo muchas ganas de abandonar todas mis convicciones cívicas, entrar en el tunel del tiempo, y tocarles el timbre. Yo estoy cumpliendo...