Miss Memoria - La mujer que apenas se conocía si misma
Estoy escribiendo mis memorias. Sé que me estoy olvidando de algo, pero no sé de qué. Si supiera, me acordaría. Siento que entre lo que me estoy olvidando y el deseo de recordarlo hay un agujero negro. Sin embargo, hay un rayo de esperanza: me acuerdo de que me estoy olvidando de algo. Peor sería haber sido azafata, o descubierto América, y no acordarme. Bueno, en realidad, acordarse de que uno fue Cleopatra, un jugador de rugby, o un profesor de dibujo, podría ser una sorpresa desagradable. Por dos razones: 1 - Darse cuenta de que uno era mucho más de lo que pensaba y no lo sabía. 2 - Comprender que es muy posible que uno se esté olvidando de más cosas. La memoria es un dragón enjaulado. Veamos un ejemplo: —No me acuerdo si te he enjabonado —me dijo Miss Memoria, pícara, al llegar a casa. Acabábamos de volver del baile anual del grupo de Amnésicos Anónimos. —¿Vengo aquí a menudo? — me preguntó. Yo no sé si es o se hace. Me gusta creer que ...