Ayuda
Ayuda financiera, emocional, divina. Son muchos los que necesitan algún tipo de ayuda. Sin embargo, hay un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda. Son más los que quieren recibirla que los que quieren darla. Los que piden ayuda lo hacen porque se sienten incompletos. Los que pueden ayudar y no lo hacen, por el contrario, se sienten muy bien. No los atormenta el hecho de vivir en abundancia mientras otros se mueren de hambre. El único miedo que tienen es que un día se de vuelta la tortilla y ellos se encuentren en la misma situación en la que están ahora los infelices a los que desprecian. La ayuda verdadera es aquella que libera al ayudado de la necesidad de pedir ayuda. La caridad es una forma de violencia. «Que Dios nos ayude pero que no nos demos de cuenta, que seamos felices sin saber porqué», dijo un nostálgico de los tiempos en que Adán y Eva todavía no habían comido la manzana. «Que los multimillonarios se despierten y se den cuenta de que les falt...