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Mostrando las entradas con la etiqueta Vida después de la muerte

La vida no va a empezar en el futuro

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La verdad es que, aunque nos cueste creerlo, la vida ya está en marcha y está funcionando al 100% de su capacidad. Esto es lo que hay.  Es posible que mejore, es posible que empeore, es posible que podamos hacer algo para que mejore y es posible que no.  De nada de eso puedo dar garantías.  De lo que sí estoy más o menos seguro es de que si le sacamos una foto a este instante y decimos "esta es la vida" o "así era la vida cuando saqué esta foto" estamos bastante cerca de la verdad. La vida es este proceso en el cual personas espantosas pueden ser ejemplos de longevidad y almas maravillosas ver pocos veranos. Claro, como suele suceder, lo contrario también es cierto. Hay para todos los gustos. Lo que quiero transmitirte hoy no es tanto un análisis de lo que pasa sino lo que creo que puede ser una actitud que ayuda a transitar cualquier cosa que pase con más elegancia. Es el concepto del título: la vida no va a empezar cuando encuentres a tu pareja ideal, tu trabajo i...

El joven manos de tijera

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Un pequeño problema de salud me hizo pensar en la muerte.  No en la muerte desde un punto de vista biológico, histórico o filosófico, sino desde uno bien práctico, y no como un asunto que afecta a todo lo que vive, sino en uno que me afecta a mi, lo cual, desde mi punto de vista, es mucho más importante. Yendo a lo esencial, hay dos aspectos (si es que son dos y no apenas uno) que hacen que uno se preocupe por su muerte (y, si es muy generoso, un poco también por la muerte de los otros): 1 - La consciencia de ser. 2 - La ilusión de estar separados de todo lo que existe. Los separé en dos porque mientras nuestra consciencia se limita a la capacidad de darnos cuenta de lo que pasa en nuestra cabeza, en nuestro cuerpo y en nuestro entorno inmediato, la ilusión de ser entidades independientes de todo lo que existe es todavía fuerte. Rápidamente nos olvidamos de que dependemos del aire, del agua, del sol, etcétera. Eso lo damos por sentado y desarrollamos casi sin darnos cuenta la fanta...

La vida es una milonga

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Por un instante, imaginemos que el mundo es una pelota de fútbol y que con ella se está disputando un partido de la Copa Interestelar de las Galaxias del Sur. Los jugadores son dioses que viven en una dimensión del tiempo muy parecida al concepto que en general tenemos de eternidad. Quiero decir que para la mayoría de nosotros la eternidad es algo que imaginamos como mucho tiempo. Convengamos que sólo un selecto grupo de sibaritas e intelectuales de clase media alta se atreve a entenderla como un fenómeno que lo trasciende. Volviendo al asunto de los dioses jugando al fútbol, imaginemos que para ellos la existencia de los dinosaurios, los meteoritos y la historia de la humanidad desde sus primordios hasta nuestros días, transcurriría más o menos en lo que para nosotros sería una millonésima de segundo. Tss. Ni se darían cuenta de lo que podría estar pasando en esa pelota que para nosotros seguiría siendo enorme y para ellos del tamaño justo para darle una patada y pasárse...

Vida después de la muerte

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Para tratar de imaginar cómo sería una eventual vida después de la muerte, analicemos las dos propuestas más populares: La de la Iglesia Católica, en la que después de morir vamos a algún lugar en el cielo en el que nos encontramos con nuestros seres queridos y somos felices por los siglos de los siglos, y la Hindú, en la que pasamos un tiempo desencarnados, repasando lo que aprendimos en la Tierra, y volvemos a encarnar para seguir aprendiendo. La visión cristiana: Sin ser un erudito en el tema, entiendo que la doctrina católica propone tres posibilidades: El Cielo, para aquellos que tuvieron en vida una conducta que se ajusta a sus estándares morales, El Purgatorio, para los que no fueron tan impecables, y El Infierno, para los que hicieron todo lo contrario a lo que la Iglesia recomendaba. Pensemos un poco en los aparentemente afortunados que van al cielo. Lo primero que quieren hacer es encontrarse con sus abuelitas y abuelitos, para ponerse al día. Al llegar, se dan...