La inmortalidad del cangrejo
En la cabeza del líder de un grupo de talabarteros de la ciudad de Paso de los Libres, surgió una mañana la idea de que el concepto de inmortalidad no es tan deseable como nos quieren hacer creer. —Queridas y queridos compañeros... convoqué esta reunión extraordinaria de emergencia porque, aunque les parezca mentira, tuve una visión religiosa. Sí, yo, el anarcosindicalista, el ateo que fue preso por entrar a una misa desnudo con las palabras Dios no existe pintadas en el culo, el existencialista tibio que sin coraje para resolver el problema de una vez por todas deja que pasen los días como si fueran inocentes pájaros, o transeuntes desprevenidos haciendo una combinación cualquiera en un sórdido subterráneo. Sí, claro, es normal, veo en sus rostros signos de sorpresa... creen que se trata de una broma... y, de alguna manera, me animo a creer que no están equivocados... se trata de una broma... nos han engañado... en esta sala, hasta donde podemos ver, todavía no ha muerto nadie... ...