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Mostrando las entradas con la etiqueta Zona de confort

La mentira del crecimiento personal: ¿Por qué nos obsesiona salir de la comodidad?

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¿Cuántas veces leíste que tenés que "salir de tu zona de confort" para tener éxito? Seguro mil veces. Nos venden la idea de que quedarnos en lo conocido es casi un pecado capital. Pero seamos sinceros: si querés salir de la zona de confort es porque no valorás lo que tenés . Y, por el contrario, si querés entrar, sos más soñadora que John Lennon . Hoy vamos a deconstruir este mito con un poco de realismo (y bastante humor). El peligro de no valorar lo que ya construiste Vivimos obsesionados con el "próximo gran paso". Romper la rutina, tirarse en paracaídas, emprender en un mercado saturado. Nos enseñan a despreciar la estabilidad. Pensalo así: Demoraste años en conseguir un trabajo estable. Te costó meses armar una rutina de sueño saludable. Sufriste mucho para encontrar un departamento donde no se llueva el techo. ¿Y ahora resulta que tenés que dejar todo eso porque un gurú de redes te dijo que la magia ocurre afuera? Salir corriendo de tu zona de confort solo ...

El amor en la Zona de Confort - Por qué es tan difícil salir

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En sólo dos meses ya nos habíamos acostumbrado a dormir juntos. Si bien no nos llamábamos "amor", creo que conseguíamos viajar por el superpoblado espacio de la rutina y el aburrimiento con bastante dignidad. Claro, si hubiéramos sido un poco más exigentes, hubiéramos escuchado esa pequeña voz que nos recordaba que estábamos juntos apenas porque para los dos sería peor no tener quién nos enjabonara la espalda, pero el asunto es que como preferíamos no escucharla nos sentíamos y parecíamos una pareja normal. Eso era mucho más de lo que habíamos tenido en los últimos años, así que no nos quejábamos. Lo que desató la tormenta fue algo ridículo. Estábamos desayunando. En el momento en que fui a untar una tostada con queso crema —después de haber leído en voz alta un capítulo particularmente largo del Curso de Milagros, costumbre que yo había aceptado sólo para darle el gusto—, me dijo que yo comía mucho queso y que a ella el dinero no se lo regalaba nadie, que toda su v...

No te metas con mis metas

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—Lo que yo quiero es mandar las listas de objetivos a la concha de su madre y hacer lo  que se me cante el orto  —, dijo mi amigo Juan S., cuando entendió mi mensaje. Como él estaba más perdido que yo, pensé que un poco de "Piense y hágase rico" no le vendría mal. Tener un objetivo, saber lo que uno quiere y diseñar un plan para lograrlo, me parecía un comienzo saludable para tratar de organizar su vida y le pasé algunos consejos para tratar de identificar su "Propósito Principal Definido". —Lo que yo quiero es tener una libertad financiera total, obtenida sin más merecimiento que el hecho de haber nacido y quererla. No quiero tener que trabajar para lograrla, no quiero invertar una vacuna o un medio de transporte ecológicamente sustentable. No quiero hacer nada más que lo que tenga ganas de hacer en el momento. No soy tan desatento como para no darme cuenta de que lo que quiero es disfrutar de todo lo que la humanidad ha conseguido construir con tanto esfuerz...