Los infinitos
Algún tiempo atrás, pensé en escribirle que nunca sorteé las trampas del amor, pero hoy, como estamos solos, si es que podemos, claro, aceptar la idea de que es posible estar solos y no ser apenas un ingrediente más de esta sopa misteriosa en la que nos movemos y tenemos nuestro ser, voy a intentar tocar una fibra muy íntima de tu corazón que puedo sentir se acelera al contemplar la posibilidad de explorar sin previo aviso esta aparente condición tan singular. Si bien soy un ferviente defensor de cualquier cosa que pueda considerarse juego previo, del mismo modo en que defiendo entregarse a la pasión de manera salvaje, pero siempre con un espíritu puro y aventurero, voy a descubrirla con un sólo movimiento, sin tácticas ni estrategias, sin trucos ni elegantes figuras de estilo, sin más herramientas que la mano, la lengua o el sutil pensamiento, que tendrá así la oportunidad de demostrar que no es ni tan sutil ni tan endeble como algunos creen. Después te voy a arrancar la bombacha con ...