El mariachi
El mariachi apareció de repente. Respiraba como un dragón, tenía los ojos rojos y una 38 especial brillando en su mano derecha. Antes de disparar, pensó: «una bala nunca va a tener la elegancia de un bolero, pero, considerando las circunstancias, va a causar daño más rápido. Una cosa es segura: estos dos nunca más van a escuchar una maraca. Tengo seis balas. Tres para cada uno. Me parece que primero les voy a perforar los intestinos, para que puedan ver y sentir, pero no lo puedan digerir. Después, ahí viene la duda, ella o él, corazón o cabeza. Yo sé que no es momento para ponerse demasiado detallista, pero mi padre me enseñó que las cosas hay que hacerlas bien. Nota: Todo eso, y lo que viene a continuación, fue pensado en menos de un segundo. Ya no es un secreto para nadie que el cerebro humano es más veloz que una súper computadora . Yo soy músico. Soy un mariachi, un cantor de serenatas. Les llevo alegría a las parejas, les llevo un mensaje de esperanza. Es cierto, no so...