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Mostrando las entradas de agosto, 2018

Funk me, baby!

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Hacía tiempo que no entraba a la caverna. Pensaba que me había oxidado, que mi antena satelital se había derretido. Tenía miedo de que mis neuronas ya no pudieran cumplir con sus funciones  — por haberse disuelto en esa sopa pegajosa que es la realidad cuando el amor no le da sentido a todo — . Pero, bien, el asunto es que acá estoy de nuevo, con mis emociones al día. Funk me, baby! Funk me harder! Te aviso que voy a mover mi cursor hasta el lugar en donde estás pero sin desplazarme ni un milímetro. No estoy dispuesto a negociar con terroristas. Tinder, Happn ,  ¿qué más da?  Voy a hacer lo que sea necesario para encontrarte.  Eso sí, sin desplazarme.  Gracias a ese maestro paciente y brutal que es el tiempo, aprendí que permanecer centrado es esencial cuando uno intenta materializar un deseo o liberarse de las redes de la ilusión. Y estoy dispuesto a amarte sin piedad ni misericordia, claro.  No sólo porque estoy dispuesto...

Salida de emergencia

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Desesperado, empecé a buscar una salida. Era una emergencia. No veía ni puertas ni ventanas. Quise frotarme los ojos, para tratar de ver por lo menos un camino, pero no pude: no tenía manos, ni brazos, ni ojos. Me había convertido en una medusa, en una ballena de gelatina nadando en un mar de gelatina. Estaba irreconocible. De haber habido un testigo, diferenciarme de un delfín o un transatlántico le hubiera sido imposible, porque los transatlánticos y los delfines se habían convertido también en gelatina. —Por lo menos, tengo conciencia  —, me dije.  —Tal vez soy Dios y este es el famoso "en el principio era el caos". En este caso, un caos de gelatina  —, agregué. —Lo que necesito es expresar mi voluntad. Decir "que pase tal cosa" y que esa cosa pase. Si sólo pudiera pensar en otra cosa que no fuera gelatina  — seguí agregando, porque mi cerebro era de gelatina y en ese momento no se me ocurría nada mejor que hacer. Una salida. Una salida de emerg...

Bienvenidos al medio de la nada

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Con tantas personas soñando con estar en otro lado, se hace difícil encontrar alguien con quien charlar. No hablemos de establecer una unión mística: eso es casi una utopía revolucionaria. Tengo la esperanza de que por lo menos los adolescentes sigan experimentando esa estampida hormonal que se parece tanto al amor o al entusiasmo. Lo que es yo, estoy detenido en el tiempo. Veo pasar las cosas como si fueran pájaros que se repiten una y otra vez. Eso sí: la esperanza no la pierdo. No me lo permito. Es una especie de arreglo que hice conmigo mismo. Magia o nada, hasta el final. Mi plan es que las inclemencias de la realidad no consigan apagar esa llama por lo menos hasta que llegue mi última respiración. Después, veremos. Siguiendo los consejos de Napoleon Hill, tengo un objetivo principal definido. Siguiendo los de Ikkyu, al no ir a ninguna parte nunca estoy perdido. A veces imagino que pronuncio las palabras que tocan el corazón de la mujer que amo. Otras, que ...