La montaña mágica
La perfección tiene algo del sabor de la muerte. Cuando la conseguimos, estamos perdidos, no tenemos adónde ir. Es por eso que cualquier cosa que se presente como perfecta nos hace sentir vacíos, tristes, frustrados. Podemos comunicarnos con Maradona. Con Messi, la desilusión es inevitable. Si vamos a una fiesta, queremos siempre la compañía del Diablo. Con un ángel sólo podríamos tocar el arpa, tomar una sopa e ir a dormir. Lo impar es dinámico, atractivo, sugerente. Lo correcto es estático, no tiene swing. Para ver el dinamismo en lo correcto tienes que ser un buda, o una orquídea. Nunca podrás llegar a la cima de esta montaña. No la tiene. Es una montaña mágica. La vas recorriendo como un explorador, llevando en tu cantimplora agua, y en tu mochila víveres, y una linterna, para darte cuenta, de repente, que eres un árbol, que tus piernas se han convertido en lagartijas o entradas para ver un show de tu artista favorito en un país lejano. Respira. Presta ...