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Mostrando las entradas con la etiqueta Sexo

Tubo 'e carne

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Aunque es algo que me encanta, pocas veces tengo la oportunidad de poder responder una pregunta de alguien que llega hasta estas aguas turbulentas para leer las cosas que aquí se escriben.  La verdad es que con la mano de ET me sobrarían dedos para contar las personas que se interesan por mi opinión. A diferencia de Maradona, al que también le gusta responder preguntas, pero es mucho más consultado, yo parto siempre de la base de que mi ignorancia es mas vasta que el más vasto de los océanos, y se ve que las personas que me conocen piensan lo mismo. La lectora Patricia B., del barrio porteño de Caballito, se ve que no me conoce y me pregunta por qué los orientales tienen tantos nombres poéticos para describir los órganos genitales femeninos y cuando se refieren al miembro masculino lo hacen con la misma vulgaridad con que lo haría un camionero búlgaro, y quiere saber también por qué en Argentina la mirada poética se ha perdido en ambos casos. Querida Patricia, lo primero que debes ...

La evolución de las especies

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A la hora de la verdad, parece que Darwin tenía razón: se trata de la supervivencia del más apto.  Si bien todo lo que existe está destinado a desintegrarse y transformarse, resulta evidente que la semilla que tiene más posibilidades de transportar el conocimiento genético y espiritual desarrollado por una especie es la que genera más expectativas a la hora de ser sembrada. Si observamos atentamente la ilustración que acompaña esta reflexión, veremos que hasta entre los súper héroes existe una admiración por la herramienta que parece ser más apta para depositar la semilla en el lugar más adecuado. El tamaño no es todo, claro, pero no podemos negar que influye, o, por lo menos, confunde o ilusiona. Es como con el dinero: todos sabemos que no es garantía de felicidad, pero  ¿a quién no le gustaría tenerlo?

Sexo oral

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En estos tiempos, quien practica el sexo oral se eleva rápidamente a la categoría de santo. Dedicarle algo de tiempo a otro —postergando al menos por un momento la satisfacción del deseo propio—, es una rareza muy bien recompensada por aquellos que son beneficiados por esa acción que ya es casi una forma de altruismo. La vocación de dar placer es inherente a la condición humana, sin embargo, parece haber sido temporalmente suspendida en favor del «yo, yo, yo» que impera en el mundo actual. No por nada el presidente de los Estados Unidos es un señor cuyo mensaje principal es « America first » (Estados Unidos primero). Nota: Los que se horrorizan por la actitud de Donald, tendrían que ver cómo se comportan a la hora de esperar en la cola del banco para pagar sus cuentas. En algún lugar de nuestro cerebro primitivo anida un animal salvaje que quiere ser el primero en todo. Pero, en otra parte, existe un ser exquisito capaz de regocijarse en el placer de dar, de hacer feliz a o...