Las aventuras de una rata de laboratorio
Había un vez una rata que tuvo la suerte (o la desgracia) de haber nacido en un laboratorio. Su infancia fue de ensueño, junto a su madre y sus hermanos, en un entorno higiénico y protegido, jugaba y se alimentaba como si fuera una princesa que desconociera las dificultades a las que a menudo deben enfrentarse otros representes de su especie. Su destino, como podrás imaginar, cambió en el mismo momento en que alcanzó la edad necesaria para participar de todo tipo de experimentos. Separada de su familia, y debiendo enfrentar pruebas que no podría ni siquiera haber soñado en sus más espantosas pesadillas, conseguía mantenerse de buen humor recordando aquellos días dorados en los que la vida le sonreía desde que prendían las luces hasta que las apagaban. Debido a su buena salud, y a su extraordinaria vitalidad, fue elegida para la prueba más difícil: encontrar la salida de laberintos cada vez más complejos . Los primeros, claro, eran sencillos, y tenían como único objetivo que compre...