Establecer metas – La importancia de tener objetivos

La mayoría de las personas que la sociedad considera exitosas sugieren que lo mejor que podemos hacer para tener éxito es tener objetivos y metas claramente definidos. Según afirman, los beneficios de esta práctica son innumerables. Algunos sostienen que es un antes y un después, que es una costumbre que puede transformar nuestra vida por completo.

Abierto a aprender y entendiendo que no es necesario volver a inventar la rueda, adopté esta práctica y doy fé de que por lo menos ayuda a organizarse y a tener “un norte”, un lugar hacia donde dirigir nuestros pasos. Lo que es más, creo que nos ayuda de muchas otras formas, pero esas las dejo para que las descubras por tu cuenta. Si te gustaría hacer, tener o ser cosas que todavía no hacés, tenés o sos, me parece que podemos coincidir en el hecho de que lo más lógico para alcanzar tus objetivos es por lo menos considerar el punto de vista de personas que pasaron por la misma situación y la resolvieron.

Creo que la primera vez que escuché el concepto fue cuando leí “Piense y hágase rico” de Napoleon Hill. Entre otras sugerencias, el da un texto que tenemos que leer antes de dormir y al levantarnos a la mañana. Después profundicé con Bob Proctor, que sugiere tener una "Tarjeta de Objetivo" en la billetera y mirarla varias veces por día. Argumenta que recordando una y otra vez lo que queremos, y visualizándonos y sintiéndonos en nuestra mente como si ya lo tuviéramos, las posibilidades de materializarlo son altísimas. Y aquí te paso algunos consejos prácticos que saqué de un seminario de Jim Rohn y que me parece que pueden ayudar a quienes dicen que no saben lo que quieren.

1 – Hacé una lista de 5 cosas que lograste en tu vida de las que te sentís orgullosa/o.

(Pensá que no tenías un plan y lograste esas cosas. Genial. Felicitate y celebrá. Imaginate lo que podés lograr planeando lo que vas a hacer para conseguir lo que querés)

2 – ¿Qué querés hacer, tener o ser en los próximos diez años? Escribí por lo menos 50 cosas. Escribí lo más rápido que puedas. No pienses en lo que te parece que es posible, concentrate en lo que querés, aunque te parezca difícil o imposible. Viajes, negocios, relaciones, família, cosas que querés aprender, desde cosas pequeñas a grandes. Lo que sea. ¿Qué te daría la máxima alegría, satisfacción, entusiasmo?

3 – Leyendo la lista que hiciste en el punto 2, clasificala de acuerdo a lo que te parece que podés conseguir en uno, tres, cinco o diez años (aunque no sea preciso... más o menos lo que te parece). Al lado de cada cosa que escribiste, escribí un uno, un tres, un cinco o un diez.

4 – Una vez hecha la clasificación, elegí los que tienen número 1 (un año) y entre esos elegí los cuatro que te parecen más importantes. Hacé una nueva lista con esos, o resaltarlos, o señalarlos de alguna manera para identificarlos.

5 – Explicá por qué esos cuatro son importantes para vos. ¿Que te va a dar conseguirlos? ¿Por qué los elegiste? Cuando el porqué se hace más fuerte, el cómo se hace más fácil. El propósito es más importante que el objetivo. Tal vez querés una casa con jardín, pero ¿por qué? ¿Qué va a mejorar en tu vida cuando tengas esa casa, cómo tu vida va a ser diferente? Querés bajar de peso, pero ¿por qué? ¿Te vas a sentir mejor? ¿Te vas a ver mejor?¿Te parece que bajar de peso te va a dar más posibilidades de conseguir pareja? O sea, ¿querés bajar de peso o conseguir pareja? Escribí los detalles de tu deseo.

Ejercicio: fijate cuántos de tus objetivos son a un año, a tres, a cinco y a diez. Organizalos. ¿Estás pensando más a largo plazo o a corto plazo? La idea es que nunca te falten objetivos.

6 - ¿En qué persona tengo que convertirme para cumplir con los objetivos de mi lista?

Ponete el objetivo de tener un millón de dólares, por lo que va a hacer de vos para conseguirlo.

Después, podés donar el millón, o gastarlo como mejor te parezca, el asunto es que vas a haber cambiado y muy posiblemente mejorado.

El desafío es lo que crea el músculo. Lo que necesitás no es el millón de dólares, lo que necesitás es el desafío que te hace crecer.


Que el final de tu vida te encuentre subiendo una nueva montaña, no bajando una antigua.

Dejá que esta lista te desafíe a convertirte en una gran persona, no ante los ojos de los demás, sino ante los tuyos.

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