El Ego nunca está satisfecho
Uno de los movimientos más fundamentales del ego —o del sentido de un yo separado— es la búsqueda. El movimiento egóico busca incesantemente esa ilusoria « pieza faltante ». Por definición, nunca queda satisfecho, ya que la búsqueda constante refuerza continuamente la sensación de carencia. Dado que nuestra identidad está tan entrelazada con el mecanismo de búsqueda, nos resulta imposible —en tanto que somos ese mismo mecanismo— socavar el proceso de búsqueda y revelar el error fundamental (la presuposición de separación). Si intentamos utilizar el mecanismo de búsqueda para descubrir la verdad de que, en realidad, no existe separación alguna en ninguna parte, fracasaremos una y otra vez, pues será la falsa identidad la que lleve las riendas. Otra forma de expresarlo es decir que la propia sensación de carencia seguirá buscando una solución y, de este modo, reforzará su propia existencia. Todos hacemos esto hasta cierto punto, ya que es imposible no hacerlo. El simple ...