La Pandilla de los Magos Orcas
La Pandilla de los Magos Orcas se acercaba por detrás o por delante. Siendo invisible, inodora e inaudible, daba igual. Lo que es más, decir que se acercaba sería una imprecisión por dos motivos: acercarse significaría aceptar que en algún momento estuvo lejos, lo cual, por su propia naturaleza omnipresente, sería imposible, y el uso del verbo en pasado sería inexacto —por usar un adjetivo para intentar describir aquello que no tiene atributos, ni botas, ni pestañas, ni nada—, porque los integrantes (??) de la Pandilla de los Magos Orcas están más allá del tiempo, la eternidad, o cualquier otra cosa en la que puedas pensar o concebir con órganos limitados. Cuando digo concebir pienso en una madre. Eso es porque también fui programado en la Tierra y de alguna manera cargo con la memoria atávica del Inconsciente Colectivo que llamamos consciencia y que en los registros akáshicos está grabada en fotones incoloros que harían las delicias de grandes y chicos si grandes y ch...