El Ego nunca está satisfecho
El movimiento egóico busca incesantemente esa ilusoria «pieza faltante». Por definición, nunca queda satisfecho, ya que la búsqueda constante refuerza continuamente la sensación de carencia.
Dado que nuestra identidad está tan entrelazada con el mecanismo de búsqueda, nos resulta imposible —en tanto que somos ese mismo mecanismo— socavar el proceso de búsqueda y revelar el error fundamental (la presuposición de separación).
Si intentamos utilizar el mecanismo de búsqueda para descubrir la verdad de que, en realidad, no existe separación alguna en ninguna parte, fracasaremos una y otra vez, pues será la falsa identidad la que lleve las riendas.
Otra forma de expresarlo es decir que la propia sensación de carencia seguirá buscando una solución y, de este modo, reforzará su propia existencia.
Todos hacemos esto hasta cierto punto, ya que es imposible no hacerlo. El simple hecho de tomar conciencia de este juego de escondidas que jugamos con nosotros mismos es importante y útil; sin embargo, esa conciencia por sí sola no suele romper el hechizo del proceso de búsqueda. Este posee un impulso demasiado fuerte.
La indagación es una forma ingeniosa de hackear este sistema.
Toma el mecanismo de búsqueda —que refuerza la sensación de carencia al mismo tiempo que busca, convenciéndose de que de algún modo puede hallar la respuesta a su dilema— y lo redirige directamente hacia su propia fuente.
Así, la ilusión de separación en tu experiencia llegará a su fin. Experimentarás la realidad como algo indiviso, profundamente íntimo, sin límites y cuyo centro está en todas partes.
Cuando se aplica correctamente, la indagación provoca un cortocircuito en la maquinaria del falso sentido de separación y en el proceso de búsqueda que, a su vez, refuerza dicha separación. Con el tiempo, esta maquinaria de búsqueda se ralentiza hasta detenerse por completo.
Un célebre sabio indio llamado Ramana Maharshi (en su libro *¿Quién soy yo?*) compara esto con el proceso de remover un fuego con un palo de madera. A medida que se remueve, el palo se va consumiendo más y más hasta desaparecer por completo.
Angelo DiLullo - Despierto

Comentarios
Publicar un comentario