La Pandilla de los Magos Orcas

La Pandilla de los Magos Orcas se acercaba por detrás o por delante. 

Siendo invisible, inodora e inaudible, daba igual.

Lo que es más, decir que se acercaba sería una imprecisión por dos motivos: acercarse significaría aceptar que en algún momento estuvo lejos, lo cual, por su propia naturaleza omnipresente, sería imposible, y el uso del verbo en pasado sería inexacto —por usar un adjetivo para intentar describir aquello que no tiene atributos, ni botas, ni pestañas, ni nada—, porque los integrantes (??) de la Pandilla de los Magos Orcas están más allá del tiempo, la eternidad, o cualquier otra cosa en la que puedas pensar o concebir con órganos limitados. 

Cuando digo concebir pienso en una madre. 

Eso es porque también fui programado en la Tierra y de alguna manera cargo con la memoria atávica del Inconsciente Colectivo que llamamos consciencia y que en los registros akáshicos está grabada en fotones incoloros que harían las delicias de grandes y chicos si grandes y chicos tuvieran el interés en o la capacidad de leerlos.

Cuando digo órganos, pienso inmediatamente en orégano, tanto por la estructura similar de las dos palabras (recordemos que estoy escribiendo en un universo limitado por mis propios prejuicios) y porque falta poco para la hora de comer y hay algo del orégano que me recuerda a la pizza, que es algo que igual que a las Tortugas Ninja, me encanta. 

Sobre todo si la masa está en ese punto justo en el cual uno no sabe si es crocante o esponjosa, y la salsa es delicada, no produce acidez, y la mozzarella se presenta con la flexibilidad de una gimnasta rusa adolescente en su prime.

Pero volvamos al tema que nos ocupa, que nos habita y nos ampara, en Haití o en Catamarca, siempre Aquí y Ahora, siempre más moderno que el instante presente, y siempre más allá de siempre, nunca y todas esas cosas que les hacen creer a los niños que viven en los relojes de arena y no viven más que en lo que creen es su imaginación infantil.

La Pandilla de los Magos Orcas.

Qué yoga de irresponsables, qué hortalizas orgánicas. 

La antigua laguna

La rana salta

PLOP

Como te decía, la Pandilla de los Magos Orcas es como tu identidad, tu ego, tu yoyo.

Por más que la busques, no la vas a encontrar.

Cuando entendés esto, Shazam, LA ILUMINACIÓN. 

TANG, PLING, CHANG,

OOOMMMMMMMMMMMMMMMM



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