El agotamiento de la mente: Por qué el ego te hace sentir incompleto
Este «yo», que parece ser y dirigir tu pensamiento discursivo, es una versión muy distorsionada de lo que realmente sos.
Además, suele permanecer oculto, ya que se da por sentado o se presupone implícitamente que vive en el contenido de los diversos pensamientos.
Es algo así como empezar a ver una película ya empezada y asumir que uno ya conoce a los personajes.
El contenido de estos pensamientos autorreferenciales gira en torno a «mi pasado y mi futuro, mis problemas y sus posibles soluciones».
De lo que no nos damos cuenta es de que este tipo de pensamientos asume y refuerza constantemente dos perspectivas.
La primera es: «Estoy separado de todo y de todos los demás». Esta visión conlleva una sensación omnipresente de aislamiento y soledad.
La segunda perspectiva es: «Hay un gran problema que resolver y solo cuando lo haya solucionado voy a poder sentirme feliz, relajado y en paz».
En conjunto, estas ideas conducen a una sensación cada vez más profunda de vergüenza —que nos dice «no soy lo bastante bueno»—, de impotencia —que nos dice «por más que haga, parece que nunca voy a poder resolver el problema de mi propio ser»— y de agotamiento.

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