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17 principios del éxito - Naponeon Hill los resumió así

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En su libro "Las Leyes del Éxito," Napoleon Hill describió los 17 principios que consideraba fundamentales para tener éxito en cualquier cosa, ya sea laboral, profesional o personal. Son estos: 1 – Definición de Propósito.  El hábito de dirigir las acciones y pensamientos hacia un objetivo principal deseado en la vida. 2 – Mente Maestra.  El hábito de pensar en completa armonía con otros para alcanzar un objetivo determinado. 3 – El Kilómetro Extra.  El hábito de hacer más de lo que se pide de uno, con la expectativa de recibir una recompensa mayor, ya sea de una fuente directa o indirecta. 4 – Fé Aplicada.  El hábito de actuar como si uno ya tuviera lo que quiere en la vida. 5 – Personalidad agradable.  El hábito de ser simpático y amistoso con las personas. 6 – Iniciativa Personal.  El hábito de emprender tareas que son importantes para uno y completarlas. 7 – Actitud Mental Positiva.  El hábito de ver el lado p...

Ley del Menor Esfuerzo - Es hora de parar de forzar la realidad

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Si observás la naturaleza en acción, vas a ver que todo funciona con el menor esfuerzo posible.  El pasto no intenta crecer, simplemente crece. Los peces no intentan nadar, sólo nadan. Las flores no intentan florecer, florecen. Los pájaros no intentan volar, vuelan. Ésa es su naturaleza.  La Tierra no intenta girar sobre su eje. Es la naturaleza de la Tierra girar a una velocidad vertiginosa y desplazarse a través del espacio. Es la naturaleza de los bebés ser felices. La naturaleza del sol es brillar.  Y es parte de la naturaleza humana hacer que nuestros sueños se manifiesten en forma física, fácilmente y sin esfuerzo. En la ciencia védica, la antigua filosofía de la India, este principio se conoce como el principio de economía de esfuerzo, o "hacer menos y lograr más".  Al final llegás al estado en el que no hacés nada y lo lográs todo.  Esto significa que hay sólo una idea débil, y luego la manifestación de la idea se produce sin esfuerzo.  Lo que común...

Responsabilidad ilimitada - El hombre que amaba todo

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Había una vez un hombre que se dio cuenta de que era Dios y empezó a firmarlo todo. Los árboles, las cucarachas, los helicópteros. Todo. Así como algunos niños están orgullosos de sus heces, este hombre estaba orgulloso de cualquier cosa que existiera. No diferenciaba entre una guerra, un cucurucho o un cortocircuito. Todo le parecía hermoso. Se sentía cada mujer y cada hombre que caminaban sobre la tierra, cada insecto. Se llamaba a sí mismo Adán, Eva, LGTBIQ, y todas las combinaciones de letras habidas y por haber. Era el Alfa, el Omega 3 y el dale que va. Se responsabilizaba por la Mona Lisa y por cada atardecer, aunque también por la contaminación ambiental, las caries y las colas en los bancos. Era generoso, honesto e infinitamente amable, pero también un miserable y un onanista confeso. Levantaba Quiniela en Aldo Bonzi y salvaba ballenas en Australia. Lo único que no aguantaba era el ateísmo. —Eso me parece una falta de respeto —, decía.

Canalizando mensajes del más allá - Psicografía y seres celestiales

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—Siéntese y escriba—, dijo el ser celestial. —Sí, sí, claro...—, respondí. —Eso después lo borra... —¿Qué cosa? —Lo de "siéntese y escriba". Eso es entre nosotros. Lo que usted tiene que escribir es lo que viene ahora... —Si, obvio, después lo borro. —Bórrelo ahora, querido. Lo que quiero decir es que eso no importa, que no tiene nada que ver... —¿En qué quedamos, lo borro ahora o lo borro después?—, pregunté. —¿Usted es pelotudo o se hace?—, preguntó el ser celestial. —¿Perdón? Escúcheme una cosa... usted aparece a las tres de la mañana para pedirme que escriba, sin decirme ni buenas noches... bastante que me levanto y prendo la computadora... cualquier persona normal lo hubiera mandado a la mierda... o se hubiera dado vuelta y seguido durmiendo... si tiene algo para decir, le sugiero que sea más respetuoso... —Se ve que a usted le sobran los seres celestiales que quieren transmitir mensajes... —Mire, acá no se trata de si me faltan o me sobran... el asunto es que...

Zen, el gato salvaje

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Vivo en una hacienda en el centro de Brasil.  El lugar fue un orfanato durante más de cincuenta años. Ahora los cuartos fueron renovados y acá funciona una especie de posada rural. Estamos a mil kilómetros del mar, en una ciudad chiquita, pero muy visitada por personas a las que les gusta la naturaleza y el turismo ufológico.  Quiero decir, los turistas nunca ven nada más que cascadas y bares, pero se llevan remeras con motivos OVNI, muñecos verdes, llaveros y otras artesanías temáticas que se venden como pan caliente porque representan muy bien el espíritu del lugar. Naturalmente, en la ciudad viven varias personas que dicen haber sido abducidas, que vieron luces misteriosas, y que asegurran tener contactos telepáticos con extraterrestres, y que dan fe de sus experiencias a quien quiera escucharlos y así mantienen viva la llama del turismo ufológico (repito esta expresión porque me gusta mucho) turismo ufológico. Es como el Uritorco en Argentina, pero en Brasil. La ciudad se ...

No hay problema que no tenga solución

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Había una vez una mujer que tenía soluciones para casi todos los problemas.  Tenía soluciones para problemas que ni siquiera habían sido todavía imaginados como posibles.  Su repertorio de soluciones era tan amplio que uno de los pocos problemas para los que no tenía solución era cómo organizarlo de manera eficaz.  A veces demoraba más de lo necesario para encontrar una solución, no porque no la tuviera sino porque no sabía cómo encontrarla.  Eran tantas las soluciones que tenía que había muchas que ni siquiera conocía.  A veces, buscando la solución a un determinado problema, encontraba la de otro que había estado buscando sin éxito durante mucho tiempo.  La llegada de Internet le facilitó el trabajo. Pudo, por lo menos, ordenar sus soluciones por tema. Las de problemas matemáticos ya no se mezclaban de manera obscena con las de amor, las de salud estaban claramente separadas de aquellas ligadas al área laboral y vocacional....

El planeta de los Imios

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Perteneces a una raza superior. Fuiste traído a la Tierra en el marco de un experimento científico.  Queremos rescatarte, pero no sabemos cómo hacerlo ya que es evidente que te has olvidado por completo de tu origen y no tienes el más mínimo interés en reintegrarte a tu linaje ancestral. Te has mimetizado con los orcos, consumes hamburguesas mientras miras televisión con la inocencia de un imbécil. Tenemos que aceptar que el experimento fue, lamentablemente, un éxito. A pesar de que los responsables de esa desafortunada maniobra académica ya fueron removidos de sus cargos y condenados a pasar una larga temporada en cámaras criogénicas de reeducación emocional, los efectos secundarios de su accionar subversivo están corroyendo los cimientos de nuestra tradicional sociedad estelar que ya parece no saber si es mejor alimentarse de prana o de gaseosas burbujeantes. Tú, que llenas todo de alegría y juventud, que ves fantasmas en la noche de trasluz y oyes el can...