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Zen, el gato salvaje

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Vivo en una hacienda en el centro de Brasil.  El lugar fue un orfanato durante más de cincuenta años. Ahora los cuartos fueron renovados y acá funciona una especie de posada rural. Estamos a mil kilómetros del mar, en una ciudad chiquita, pero muy visitada por personas a las que les gusta la naturaleza y el turismo ufológico.  Quiero decir, los turistas nunca ven nada más que cascadas y bares, pero se llevan remeras con motivos OVNI, muñecos verdes, llaveros y otras artesanías temáticas que se venden como pan caliente porque representan muy bien el espíritu del lugar. Naturalmente, en la ciudad viven varias personas que dicen haber sido abducidas, que vieron luces misteriosas, y que asegurran tener contactos telepáticos con extraterrestres, y que dan fe de sus experiencias a quien quiera escucharlos y así mantienen viva la llama del turismo ufológico (repito esta expresión porque me gusta mucho) turismo ufológico. Es como el Uritorco en Argentina, pero en Brasil. La ciudad se ...

No hay problema que no tenga solución

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Había una vez una mujer que tenía soluciones para casi todos los problemas.  Tenía soluciones para problemas que ni siquiera habían sido todavía imaginados como posibles.  Su repertorio de soluciones era tan amplio que uno de los pocos problemas para los que no tenía solución era cómo organizarlo de manera eficaz.  A veces demoraba más de lo necesario para encontrar una solución, no porque no la tuviera sino porque no sabía cómo encontrarla.  Eran tantas las soluciones que tenía que había muchas que ni siquiera conocía.  A veces, buscando la solución a un determinado problema, encontraba la de otro que había estado buscando sin éxito durante mucho tiempo.  La llegada de Internet le facilitó el trabajo. Pudo, por lo menos, ordenar sus soluciones por tema. Las de problemas matemáticos ya no se mezclaban de manera obscena con las de amor, las de salud estaban claramente separadas de aquellas ligadas al área laboral y vocacional....

El planeta de los Imios

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Perteneces a una raza superior. Fuiste traído a la Tierra en el marco de un experimento científico.  Queremos rescatarte, pero no sabemos cómo hacerlo ya que es evidente que te has olvidado por completo de tu origen y no tienes el más mínimo interés en reintegrarte a tu linaje ancestral. Te has mimetizado con los orcos, consumes hamburguesas mientras miras televisión con la inocencia de un imbécil. Tenemos que aceptar que el experimento fue, lamentablemente, un éxito. A pesar de que los responsables de esa desafortunada maniobra académica ya fueron removidos de sus cargos y condenados a pasar una larga temporada en cámaras criogénicas de reeducación emocional, los efectos secundarios de su accionar subversivo están corroyendo los cimientos de nuestra tradicional sociedad estelar que ya parece no saber si es mejor alimentarse de prana o de gaseosas burbujeantes. Tú, que llenas todo de alegría y juventud, que ves fantasmas en la noche de trasluz y oyes el can...

El despertar del Samurái - Para que no te duerman con cuentos de hadas

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Así como la Constitución argentina tiene un preámbulo, que nos sitúa y nos prepara para el contenido esencial que será presentado en la Constitución propiamente dicha, este escrito revolucionario —que va a enfocarse sobre uno de los aspectos más extraordinarios de la vida del legendario samurái Miyamoto Musashi—, necesita un prólogo. Nota: que conste que digo un "prólogo" por no decir una "introducción", lo que acabaría en un instante con esa práctica tan linda que se conoce popularmente como juego previo. Aquellos amantes que se avalanzan sobre sus parejas como astronautas cuyo único objetivo es clavar la bandera de su país en la luna, no entienden nada del amor y, muy probablemente, tengan su conciencia en un estado de preservación y desarrollo semejante al de las algas o las piedras. Sin más preámbulos, vamos al prólogo. Recién estaba leyendo la "Ley de la Intención y el Deseo", que corresponde al día jueves en "Las Siete Leyes Espirituales del Éx...

Miss Memoria - La mujer que apenas se conocía si misma

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Estoy escribiendo mis memorias. Sé que me estoy olvidando de algo, pero no sé de qué. Si supiera, me acordaría. Siento que entre lo que me estoy olvidando y el deseo de recordarlo hay un agujero negro. Sin embargo, hay un rayo de esperanza: me acuerdo de que me estoy olvidando de algo. Peor sería haber sido azafata, o descubierto América, y no acordarme. Bueno, en realidad, acordarse de que uno fue Cleopatra, un jugador de rugby,  o un profesor de dibujo, podría ser una sorpresa desagradable. Por dos razones: 1 - Darse cuenta de que uno era mucho más de lo que pensaba y no lo sabía. 2 - Comprender que es muy posible que uno se esté olvidando de más cosas. La memoria es un dragón enjaulado. Veamos un ejemplo: —No me acuerdo si te he enjabonado —me dijo Miss Memoria, pícara, al llegar a casa. Acabábamos de volver del baile anual del grupo de Amnésicos Anónimos. —¿Vengo aquí a menudo? — me preguntó. Yo no sé si es o se hace. Me gusta creer que ...

Una nueva visión - La inocencia elegida

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Es mucho más divertido para la naturaleza continuar el proceso de la vida a través de diferentes individuos que hacerlo siempre con el mismo individuo, porque a medida que cada nuevo individuo participa de la aventura, la vida misma se renueva.  Y uno recuerda lo fascinantes que son las cosas para un niño, porque las ve todas de una manera que no está relacionada con la supervivencia y el beneficio. Cuando empezamos a pensar en todo en términos de supervivencia y beneficio, como generalmente lo hacemos, las manchas de humedad dejan de representar escenas fascinantes. Y la mayoría de las cosas dejan de tener magia, por lo menos ante nuestros ojos acostumbrados a todo. Por lo tanto, en el curso de la naturaleza, una vez que hemos dejado de ver magia en el mundo, ya no estamos cumpliendo el juego de la naturaleza de ser consciente de sí misma. Ya no tiene sentido. Y así morimos. Y así nace algo más, que adquiere una visión completamente nueva. Alan Watts

Amigos - Juan Salvador Gaviota

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Te saludo. Soy tu amigo y mi amor por ti es profundo. No hay nada que pueda darte que ya no tengas; pero hay mucho, mucho, que aunque no pueda dártelo, tú puedes tomar.  Ningún cielo puede llegar a nosotros a menos que nuestros corazones encuentren descanso en él hoy. ¡Toma el cielo!  No hay ninguna paz en el futuro que no esté ya oculta en este pequeño instante presente. ¡Toma la paz! La oscuridad del mundo es solo una sombra. Detrás de ella, pero dentro de nuestro alcance, hay alegría. Hay brillo y gloria en la oscuridad si conseguimos ver, y para ver, solo tenemos que mirar. ¡Te suplico que mires! La vida es muy generosa, pero nosotros, juzgando sus dones por su apariencia, los despreciamos como feos, pesados o difíciles. Mira más allá de las apariencias y encontrarás un esplendor viviente, tejido de amor, por la sabiduría, con poder. Dale la bienvenida, agárralo y tocarás la mano del ángel que te lo trae. En todo lo que llamamos prueba, pesar o deber, créeme, está la mano ...