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Ciberatletas

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En algún momento tenía que pasar. El espíritu competitivo estaba destinado a encontrarse con la tecnología para producir su hijo bastardo: el ciberatleta . Así como los discos de vinilo son cosa de coleccionistas, y el CD ya es un formato incómodo para la mayoría de los jóvenes, pronto los jugadores de fútbol y las patinadoras artísticas serán cosa del pasado. Llegó la hora de los ciberatletas. Alejándose cada vez más de las costumbres y necesidades del cuerpo físico, estos neoguerreros se enfrentan en brutales batallas en las que el único riesgo que corren es el de contraer una tendinitis. Sin embargo, sus torneos y competencias virtuales ya tienen más espectadores y fans que sus contrapartes físicas. Como publicitar en ese medio es más fácil, ya cuentan con el apoyo de muchas empresas que entienden que las carreras de autos fosforescentes que se transforman en rinocerontes con escopetas son más baratas y producen mejores resultados comerciales que las costosas y anti...

El camino del héroe

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—Voy caminando por la selva. No tengo zapatos. Ahora que me doy cuenta, estoy desnudo. Hay ruidos de pájaros, de insectos, de animales. Trato de avanzar. Me pica un mosquito. Lo mato. Empujo una rama. Piso un caracol, o una babosa, no sé, algo pegajoso. Me entra un bicho en el ojo. Tengo ganas de llorar. Me siento muy mal. Quiero estar en el colegio. En realidad, quiero salir del colegio y estar en la casa de Carina, tomando el té, viendo los dibujitos. Ahí sí que me sentía bien. Un gorila me pega una trompada. Le doy un tiro. Me hace el gesto de King Kong y sale corriendo. Cómo me gustaría tener un celular, llamar a los bomberos, publicar una foto en Facebook. Pateo una piedra. Se me corta la uña del dedo pulgar. Me duele. Me pica la cabeza. Quiero salir. No sé cómo llegué hasta acá. Pienso que en algún momento me debo haber perdido. Me acuerdo de un hombre que se me acercó en el aeropuerto de Ámsterdam. Yo estaba sucio, sin plata, esperando un vuelo que iba a salir al otro día. Com...

Vida después de la muerte

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Para tratar de imaginar cómo sería una eventual vida después de la muerte, analicemos las dos propuestas más populares: La de la Iglesia Católica, en la que después de morir vamos a algún lugar en el cielo en el que nos encontramos con nuestros seres queridos y somos felices por los siglos de los siglos, y la Hindú, en la que pasamos un tiempo desencarnados, repasando lo que aprendimos en la Tierra, y volvemos a encarnar para seguir aprendiendo. La visión cristiana: Sin ser un erudito en el tema, entiendo que la doctrina católica propone tres posibilidades: El Cielo, para aquellos que tuvieron en vida una conducta que se ajusta a sus estándares morales, El Purgatorio, para los que no fueron tan impecables, y El Infierno, para los que hicieron todo lo contrario a lo que la Iglesia recomendaba. Pensemos un poco en los aparentemente afortunados que van al cielo. Lo primero que quieren hacer es encontrarse con sus abuelitas y abuelitos, para ponerse al día. Al llegar, se dan...

El tercer ojo

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El triunvirato onírico de tus ojos se disolvió al amanecer. Junto con las primeras luces del día, desaparecieron las palomas, los unicornios y las esperanzas de encontrar la clave, la solución al problema que nos aqueja. Tus ojos están muy abiertos, ausentes. Estás en una galaxia distante. Tienes tres hijos. Estás casada con el chofer de un taxi espacial. No sabes si te gusta la ensalada, no la conoces. En el planeta en el que vives, la gente se alimenta de plancton y de una sustancia invisible que el gobierno suelta en el aire una vez por mes. Estas encadenada a estas palabras porque intuyes que en ellas está escondido el poder que te liberará de la prisión en que te encuentras. Sabes que cuando lo descubras un grupo de hadas te recibirá en el paraíso y te llevará hasta ese lugar mágico en donde aquello que tu intuición es capaz de vislumbrar se transformará en una realidad tangible y concreta. Más concreta que una tarde sin amor. Yo también tengo tres hijos. ...

El arte de la actuación

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Stella Adler  fue, además de una excelente actriz, una de las más grandes maestras de teatro que nacieron en los Estados Unidos. Uno de sus alumnos, Marlon Brando, escribió el prólogo del libro que recopila el conocimiento que compartía en sus clases : El Arte de la Actuación. Interesado en la relación que existe entre el desarrollo de la capacidad actoral y la evolución personal, traduje algunas frases de Stella y las publico aquí con la intención de acercar un poco de ese conocimiento a los estudiantes de teatro que no hablan inglés o no sabían de su existencia.  Frases  —La vida golpea y aplasta el alma, y el arte te recuerda que tienes una. —Los actores necesitan una especie de agresión, una especie de fuerza interior. No seas sólo de una forma, dulce, agradable, bueno. Abandona la idea de ser correcto. Encuentra al asesino en ti. —Lo que te hace decir "quiero hacer eso," ese es el comienzo del talento. —El mejor autor es el autor muerto, po...

La araña

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«Y en el centro puntual de la maraña, otro prisionero, Dios, la araña.» Después de escuchar esa frase de Borges, me sentí inclinado a reflexionar sobre la Ley de Polaridad y el fenómeno de la creación en general. Como la inclinación no era tan grande como para hacerme tropezar y caer en las trampas habituales del pensamiento lógico, decidí fritar un panqueque que había sobrado de los canelones que había hecho el día anterior y tomar un desayuno continental antes de enfrentarme al teclado, a mi mismo y a las fuerzas que constituyen y tal vez hasta dirigen este maravilloso universo. Ahora sí, entonces, con el estómago entretenido ya en el cumplimiento de sus funciones digestivas, puedo comenzar a tratar el tema. Nota: bien dice la sabiduría popular italiana: «Primo mangiare, dopo filosofare. »(Primero comer, después filosofar). La Ley de Polaridad afirma que todo tiene dos polos, que cualquier cosa que exista debe tener un opuesto que justifique su existencia. Podemos comp...

Plantas carnívoras

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—Que tu alimento sea tu medicina —dicen que decía Hipócrates. Los distintos seres vivientes se alimentan de maneras distintas. Lo que para una cucaracha es más que suficiente, para un elefante es sinónimo de ayuno, y lo que para un delfín es delicioso para un pájaro puede ser inaceptable (además de difícil de obtener). En los reinos animal y vegetal, cada especie come primero lo que le sugiere su instinto y, si no puede conseguirlo, se conforma con lo que encuentra, o muere de hambre. El ser humano, por el contrario, difícilmente puede ya reconocer su instinto y se entrega a los caprichos de su paladar sin importarle las consecuencias que esto pueda tener para su bienestar general. En las cadenas alimenticias, los seres superiores se alimentan de los inferiores, o, para no catalogarlos como superiores o inferiores, digamos que los vencedores se alimentan de los vencidos. Las plantas carnívoras son el único ejemplo en donde un miembro del reino animal se alimenta de seres de...